No es un museo
Lo primero que hay que entender sobre los templos taoístas en China es que no son museos. Son lugares de culto activos donde la gente viene a orar, hacer ofrendas y consultar con los sacerdotes sobre todo, desde problemas de salud hasta decisiones comerciales.
Esto significa que su visita se realiza en el espacio sagrado de otra persona. Las reglas no son arbitrarias. Existen porque el espacio está lleno de significado para las personas que lo utilizan.
El diseño básico
La mayoría de los templos taoístas siguen un diseño similar, aunque los detalles varían:
La Puerta (山门, shānmén). A menudo está flanqueada por figuras de guardianes. Se entra por las puertas laterales, no por la central; la puerta central está reservada para los dioses y para el abad del templo.
El Salón Principal (大殿, dàdiàn). Contiene la deidad o deidades principales del templo. Los más comunes son los Tres Puros (三清, Sānqīng), las deidades más elevadas del panteón taoísta, o el Emperador de Jade (玉皇大帝, Yùhuáng Dàdì).
Salones laterales. Dedicado a deidades específicas: el Dios de la riqueza, el Dios de la medicina, Guanyin (que aparece tanto en contextos budistas como taoístas), y deidades patronas locales.
El jardín o patio. A menudo contiene árboles centenarios, tablillas de piedra con caligrafía y espacios tranquilos para la meditación.
Protocolo de incienso
Quemar incienso es la forma más común de ofrenda. El protocolo varía según el templo, pero pautas generales: Continúe con Arquitectura del templo chino: lo que significa cada símbolo.
Enciende tres varitas de incienso. Sosténgalos a la altura de la frente con ambas manos. Inclínate tres veces: una vez ante el cielo, otra ante la tierra y otra ante la deidad. Coloca el incienso en el incensario con los extremos encendidos hacia arriba.
Tres palos es estándar. Algunos devotos usan más para ocasiones especiales, pero tres nunca están mal.
No apagues el incienso. Agítalo o deja que se apague naturalmente. Soplar se considera una falta de respeto: tu aliento es impuro en comparación con la llama sagrada.
La Jerarquía de la Deidad
Los templos taoístas pueden resultar confusos porque contienen muchas deidades y la jerarquía no siempre es obvia. Una versión simplificada:
Nivel superior: Los Tres Puros: las deidades cósmicas que representan los niveles más altos de la cosmología taoísta. Son abstractos y rara vez se les reza para pedir favores personales.
Segundo nivel: El Emperador de Jade y otros administradores celestiales. Estos son los dioses que dirigen la burocracia celestial.
Tercer nivel: Deidades especializadas: Dios de la riqueza, Dios de la medicina, Dios de la ciudad, Dios de la tierra. Estos son los dioses a los que la mayoría de la gente realmente reza, porque se ocupan de preocupaciones prácticas y específicas.
Nivel local: Deidades patronas específicas de la región o templo. Éstos varían enormemente y, a menudo, son los más activamente adorados.
¿Puedo tomar fotos?
Pregunta primero. Muchos templos permiten la fotografía en patios y jardines, pero la prohíben dentro de los pasillos, especialmente durante el culto activo. Algunos templos tienen carteles. En caso de duda, consulte con un sacerdote o asistente del templo.
Nunca fotografíes a personas orando sin su permiso. Esto debería ser obvio pero aparentemente no lo es.
Los palos de la fortuna
Muchos templos ofrecen adivinación mediante varas de bambú (求签, qiúqiān). Agitas un recipiente con palitos numerados hasta que se cae uno y luego relacionas el número con una fortuna escrita.
Las fortunas no se explican por sí solas. Están escritos en chino clásico y requieren interpretación. Los asistentes del templo o los sacerdotes pueden ayudar, y esta consulta es parte de la experiencia: es una conversación sobre su situación, no solo una galleta de la fortuna.