La Gran Transformación
El budismo llegó a China alrededor del siglo I d.C. Trajo consigo todo un panteón de deidades indias: budas, bodhisattvas, reyes celestiales y protectores del dharma. Durante los siguientes mil años, la cultura china absorbió estas deidades y las transformó en algo que los budistas indios originales apenas reconocerían.
Esta transformación es uno de los ejemplos más notables de adaptación cultural en la historia de la humanidad.
Guanyin: de hombre a mujer
Avalokiteśvara es un bodhisattva masculino en el budismo indio: la encarnación de la compasión que escucha los gritos de todos los seres que sufren. Cuando esta deidad llegó a China, sucedió algo extraordinario: poco a poco se convirtió en ella.
Durante la dinastía Song (960-1279), Guanyin (观音, Guānyīn) era representada casi universalmente como mujer en el arte y el culto chinos. La transformación no fue repentina ni deliberada. Ocurrió de manera orgánica, impulsado por la devoción popular más que por un decreto teológico.
¿Por qué? Existen varias teorías. La cultura china ya tenía deidades femeninas de la compasión (como la Reina Madre de Occidente). Las cualidades asociadas con Avalokiteśvara (compasión, misericordia, capacidad de respuesta al sufrimiento) estaban culturalmente codificadas como femeninas en China. Y las mujeres, que eran las principales practicantes del budismo popular, naturalmente imaginaban a la deidad de la compasión a su propia imagen.
El resultado es que Guanyin es la deidad más venerada en la religión popular china, más popular que el propio Buda. Aparece en hogares, templos, restaurantes y taxis. Se le reza por fertilidad, parto seguro, protección de los niños y misericordia general.
El Buda sonriente: en realidad no es un Buda
La figura gorda y risueña que los occidentales llaman "el Buda" no es Siddhartha Gautama. Él es Budai (布袋, Bùdài), un monje chino del siglo X que más tarde fue identificado como una encarnación de Maitreya, el futuro Buda.
Budai era un monje errante conocido por su gran barriga, su saco de tela (布袋 significa literalmente "bolsa de tela") y su carácter alegre. Les daba dulces a los niños y se reía de todo. No se parecía en nada al esbelto y sereno Buda indio. A los lectores también les gustó Dizang Bodhisattva: El Buda que eligió el infierno.
El budismo chino adoptó a Budai como la cara del budismo porque era identificable con él. El Buda histórico, un príncipe indio que alcanzó la iluminación mediante un ascetismo extremo, estaba culturalmente distante. Budai, un monje chino alegre y con sobrepeso, le resultaba familiar.
Los cuatro reyes celestiales
Los Cuatro Reyes Celestiales (四大天王, Sì Dà Tiānwáng) guardan los cuatro puntos cardinales en la cosmología budista. En el budismo indio, son figuras relativamente menores. En el budismo chino, se convirtieron en deidades importantes cuyas estatuas dominan los pasillos de entrada de los templos.
Cada rey sostiene un objeto diferente: una espada, un laúd, un paraguas y una serpiente (o mangosta). En la interpretación popular china, estos objetos representan "风调雨顺" (fēng tiáo yǔ shùn) - "viento favorable, lluvia oportuna" - una oración por buenas cosechas. Esta interpretación agrícola no tiene base en la teología budista india. Es puramente chino.
Por qué es importante la transformación
La transformación china de las deidades budistas demuestra algo importante sobre cómo interactúan las culturas. China no recibió pasivamente al budismo. Rehizo activamente el budismo a su propia imagen: manteniendo lo que resonaba, descartando lo que no y añadiendo elementos que la tradición original nunca contuvo.
El resultado es una tradición religiosa que es simultáneamente budista y china, que utiliza vocabulario budista para expresar los valores chinos. Comprender esta identidad dual es esencial para comprender la religión china.